El debate, si se puede llamar así, político del pasado verano da muchas y buenas pistas sobre los temas de fondo que organizan eso que se ha llamado “la opinión pública”. El primer asunto de importancia, no por orden cronológico, ha sido la polémica, que todavía colea, entre PRISA y el gobierno de Zapatero (hablo del gobierno y no del PSOE, no por casualidad, como luego se verá). El motivo, como es sabido, ha sido la regulación por decreto-ley del sistema de pago para la TDT. La brutalidad de la respuesta de los representantes de la citada empresa de comunicación, agobiada por una deuda que ronda los cinco mil millones de euros, demuestra hasta qué punto están rotas las relaciones entre el gobierno y el sistema mediático empresarial que, hasta ahora, ha condicionado y, hasta cierto punto, apoyado a ese gobierno.Mi querido maestro, mi querido Mario Benedetti, ahora que te has ido, te confesaré que a veces te fui infiel intelectualmente, no dormía cada noche sólo con tu poemario. Sino que en muchas ocasiones, mientras cerraba los ojos para repasar las convicciones que aprendí de ti: tu sentido de la traición, de la coherencia, tu compromiso con la vida, tu desprecio por los ególatras, y tus célebres frases, “ni corruptos, ni contentos”, “ni cínicos ni oportunistas”; en la nebulosa de mis sueños serenos pero inquietantes, no conseguí olvidar a García Lorca, a F. Pessoa, a Machado, a Cernuda, a Neruda, a nuestro Alberti… Pero tu antología convertía mis emociones en pasiones, y tardaba en recuperar la monogamia de tus versos.
Venimos observando que, en los últimos tiempos, los medios de comunicación de todo tipo han puesto de moda el término antisistema. Lo usan por lo general en una acepción negativa, peyorativa, y casi siempre con intención despectiva o insultante. Y aplican o endosan el término, también por lo general, para calificar a personas, preferentemente jóvenes, que critican de forma radical el modo de producir, consumir y vivir que impera en nuestras sociedades, sean estos okupas, altermundialistas, independentistas, desobedientes, objetores al Proceso de Bolonia o gentes que alzan su voz y se manifiestan contra las reuniones de los que mandan en el mundo.El origen y el desarrollo de la crisis
1. La crisis se origina en Estados Unidos.
2. Para evitar que después del 11-S la economía se viniera abajo se bajaron mucho los tipos de interés.
3. Como al bajar los tipos de interés los bancos ganarían menos, buscaron la manera de no dejar de ganar.
4. Para ello se lanzaron a la búsqueda desesperada de clientes para sus préstamos y los daban cada vez más a familias con pocos recursos.